fauno

un coso para bajar línea

Queríamos libertad en la nube y lo único que conseguimos fue una web más compleja

Pasaron más de cinco años desde que Eben Moglen, antes de Assange, Manning y Snowden, hablara de libertad en la nube y cómo la vigilancia está imbuida en Internet, pero más específicamente en un protocolo cliente-servidor que se llama HTTP y es la base de la Web.

Pero la Web no es decentralizada, sino que es una arquitectura de red donde algunos tienen la información, en forma de páginas web y otros la descargan. La relación siempre es asimétrica. El que consume comparte información, pero no corre la aplicación. Cliente y servidor no son iguales cuando solo el último determina qué se puede hacer y qué no en esa comunicación.

En esa charla, Moglen fue muy claro en los objetivos que teníamos que cumplir para lograr la libertad en la red. Uno de ellos era tener los servidores en nuestras casas. Basta de delegarle la conversación a terceros impersonales, corporativos.

También fue muy claro en otra cosa, que fue olvidada rápidamente porque no solo somos libertarios moglenianos, sino también liberales de silicona.

Lo que dijo fue que el software ya existía. Ya existía el software para los servidores de correo, el de los servidores web, el software para armar redes libres, distribuidas, resilientes. Cosas que funcionan hace 40 años y no se caen aunque las cagues a patadas.

Pero pasaron 5 años y no paro de ver proyectos que quieren reinventar esa indestructibilidad revolucionaria en el protocolo que menos se presta para ello: HTTP.

Post-scriptum

Mientras otros prometían que ibas a tener el correo en tu casa, pero empezaron por reinventar el webmail, en LibreVPN hicimos el esfuerzo más modesto de tomar software de correo que ya existía, llamado postfix, y configurarlo para que envíe correo entre máquinas de la misma red y también hacia Internet, delegando esa capacidad a un tercero bobo cuando fuera necesario.

Esto quiero decir que estando en una computadora, llamada urras, usando el usuario shevek, podemos escribirle a takver en la computadora anarres y ese correo saldrá directamente de anarres a urras sin pasar por ningún otro intermediario antes. En correo electrónico, esto se expresa como shevek@urras le escribe a takver@anarres.

Resulta que el protocolo que administra el correo, SMTP, fue diseñado para hacer esto mismo, escribir correos de máquina a máquina, hace 30 años y solo hicieron falta tres cambios en el archivo de configuración por defecto y un transporte sin intermediarios observando y bloqueando.

Pero quién te quita el crowdfunding y la experiencia de reinventar la rueda, ¿no?